Preparación del suelo para la producción de remolacha azucarera
El cultivo de la remolacha azucarera en nuestro país no solo constituye la fuente de ingresos de aproximadamente 500 mil agricultores, es decir, de unos 3 millones de personas, sino que también está estrechamente vinculado con la agricultura, la ganadería (piensos, medicamentos, carne, leche), el transporte y el sector servicios. Por ello, el tema presenta una estructura integral que abarca simultáneamente muchos ámbitos como la agricultura, la agroindustria, la producción de alimentos básicos procesados y el empleo. En la remolacha azucarera no solo es muy importante obtener altos rendimientos, sino también una alta calidad, ya que el precio del producto se determina en función del contenido de azúcar en la raíz. Para conseguir a la vez un rendimiento elevado y una buena calidad, el productor debe conocer muy bien qué labor debe realizarse, cuándo y cómo, en todas las etapas, tales como la preparación del suelo, la fertilización, la siembra, el cuidado del cultivo, la lucha contra plagas y enfermedades, el riego, la cosecha y el almacenamiento en silos.
PREPARACIÓN DEL SUELO
En el cultivo de remolacha azucarera, la base de la preparación del suelo es el laboreo de otoño, y éste debe realizarse necesariamente. En las parcelas labradas en otoño se aprovechan al máximo las precipitaciones de otoño e invierno, y en primavera la preparación del terreno y la formación del lecho de siembra se llevan a cabo de forma más sencilla y en menos tiempo. Cuando el laboreo de otoño no se realiza y el terreno se trabaja en primavera, se entra con frecuencia en la parcela hasta el momento de la siembra. Esto provoca pérdida de tiempo, pérdida de la estructura y del tempero del suelo y, en consecuencia, retraso en la siembra. La preparación del suelo en primavera es una de las labores más críticas en el cultivo de la remolacha azucarera. El momento en que se realiza la labor de suelo antes de la siembra y la utilización adecuada de la maquinaria influyen de forma significativa en el rendimiento, la calidad y, por tanto, en la producción total. Labrar las parcelas durante muchos años a la misma profundidad provoca la formación de una capa dura inferior denominada “pisón de arado” o “capa de arado”. Esta capa impide que las raíces de la remolacha penetren en profundidad y ocasiona bifurcaciones en las raíces. Por este motivo, no debe olvidarse que cada 4–5 años es necesario romper esta capa mediante un subsolador (ripper) que trabaje a 50–60 cm de profundidad.
SELECCIÓN DE VARIEDADES
Al seleccionar una variedad de remolacha azucarera, es imprescindible tener en cuenta las siguientes características.
- La variedad a sembrar debe ser adecuada a las condiciones climáticas y de suelo de la región,
- Debe ser resistente a enfermedades y tener buena tolerancia al espigado prematuro,
- Debe presentar un alto rendimiento de raíz y un elevado contenido de azúcar,
- La semilla debe tener un alto poder germinativo y una emergencia en campo uniforme y vigorosa,
- Debe ser sana, fiable, certificada y económicamente rentable.
SIEMBRA

En la remolacha azucarera, la época de siembra es un factor determinante tanto para el rendimiento de raíz como para la cantidad de azúcar blanca obtenida. Si la siembra se retrasa, el período de crecimiento de la planta se acorta, le resulta difícil alcanzar la plena madurez y no se obtiene el beneficio esperado de los fertilizantes aplicados. Al mismo tiempo, disminuye la resistencia de las plantas a enfermedades y plagas. Por ello, es sumamente importante que la remolacha azucarera se siembre en el período adecuado para cada región.
Una vez finalizadas las labores de preparación del suelo y formación del lecho de siembra en primavera, debe pasarse a la siembra sin demora, antes de que el tempero y la humedad del suelo se pierdan.
Según los promedios de muchos años en la región de Konya, pueden producirse heladas primaverales hasta mediados de abril.
Retrasar demasiado la siembra por miedo al riesgo de resiembra causado por las heladas tardías de primavera suele resultar, en la práctica, en pérdidas más que en ganancias. Por ello, el enfoque más correcto es realizar la siembra cuando la temperatura del suelo y las condiciones climáticas alcanzan niveles adecuados. Las semillas de remolacha azucarera son capaces de germinar y emerger hasta la superficie del suelo con temperaturas de 4–5 °C.
El momento de inicio de siembra más apropiado es aquel en que la temperatura del suelo a 0–5 cm de profundidad alcanza de forma constante los 5–7 °C y, en función de las precipitaciones, la superficie del suelo se encuentra en condiciones de ser escarificada o rastrillada; es decir, cuando se logra el tempero ideal. En Anatolia Central y las zonas de transición, la ventana de siembra más adecuada suele ser desde finales de marzo hasta mediados de abril. Para la región de Konya, se recomienda comenzar la siembra de remolacha azucarera a partir del 15 de marzo, según el estado de humedad del suelo. Para reducir las pérdidas de semilla y la mano de obra de aclareo, la distancia sobre la línea debe ajustarse de acuerdo con la fertilidad y el tempero del suelo. Cuando la siembra se realiza en buenas condiciones de tempero, resulta más sencillo alcanzar la densidad de plantas objetivo.
La remolacha azucarera debe cultivarse en la misma parcela solo una vez cada cuatro años, dentro de un sistema de rotación cuatrienal. Si existe una elevada infestación de malas hierbas en la parcela, es imprescindible aplicar un herbicida adecuado antes o inmediatamente después de la siembra. Si no se realiza el control de malas hierbas, las plántulas jóvenes de remolacha pueden verse ahogadas tras la emergencia, se limita su desarrollo y el rendimiento se reduce de forma importante. En nuestro país, la remolacha azucarera se siembra generalmente con 45 cm de distancia entre líneas, y las plantas se aclaran a 20–25 cm sobre la línea. Los ensayos han demostrado que una densidad de 9.000–10.000 plantas por decárea proporciona los mejores resultados. Sin embargo, muchos agricultores, para asegurar la emergencia, siembran demasiado denso sobre la línea, lo que incrementa el coste de semilla. La velocidad de siembra también es un factor importante que afecta a la calidad de la siembra. En las siembras con sembradoras de precisión, la velocidad del tractor que tira de la máquina no debe superar los 4 km/h. Una velocidad excesiva provoca una distribución irregular de la semilla, altera la profundidad de siembra y hace que algunas semillas queden sobre la superficie del suelo.
NECESIDADES DE AGUA DE RIEGO DE LA REMOLACHA AZUCARERA Y MOMENTO DE RIEGO
El consumo de agua del cultivo se define como la cantidad total de agua perdida durante el ciclo vegetativo por evaporación desde el suelo y transpiración de las plantas. Los valores de consumo de agua de la remolacha azucarera que se presentan en la Tabla 1 son de aproximadamente 777 mm bajo las condiciones de Konya.
Tabla 1. Valores de Consumo de Agua de la Remolacha Azucarera
|
MESES |
Consumo de Agua del Cultivo (mm) |
Precipitación Media (mm) |
Necesidad de Agua de Riego (mm) |
|
ABRIL |
40,0 |
42,4 |
- |
|
MAYO |
105,0 |
42,7 |
62,3 |
|
JUNIO |
150,0 |
31,2 |
139,5 |
|
JULIO |
207,0 |
10,5 |
196,5 |
|
AGOSTO |
185,0 |
9,1 |
175,9 |
|
SEPTIEMBRE |
82,0 |
13,4 |
68,6 |
|
TOTAL |
769,0 |
149,3 |
619,7 |
ESPACIADO Y CAUDAL DE LOS GOTEROS
En los sistemas de riego por goteo utilizados en cultivos en hileras, la distancia entre las líneas laterales (tuberías de goteo) se determina en función de la velocidad de infiltración del suelo y del caudal de los goteros. En la remolacha azucarera, la distancia entre filas es de 45 cm y la distancia sobre la línea es de aproximadamente 22–25 cm. En la práctica se recomienda colocar las líneas laterales a intervalos de 90 cm. De este modo, cada lateral riega dos hileras.
Utilizando la ecuación Sd = 0,9√(q/l), se calcula la distancia entre goteros (Sd) según la velocidad de infiltración (I) y el caudal del gotero (q). Las distancias recomendadas en función de estos cálculos se presentan en la Tabla 2.
Tabla 2 : Distancias entre Goteros (cm) según la Velocidad de Infiltración y el Caudal del Goteo
|
Caudal l/h |
Velocidad de infiltración del suelo (mm/h) |
|||||||||||
|
5 |
10 |
15 |
20 |
25 |
30 |
35 |
40 |
45 |
50 |
55 |
60 |
|
|
1,6 |
51 |
36 |
29 |
25 |
23 |
21 |
19 |
16 |
17 |
16 |
16 |
15 |
|
2,2 |
57 |
40 |
33 |
28 |
25 |
23 |
22 |
20 |
19 |
18 |
17 |
16 |
|
2,6 |
66 |
46 |
37 |
32 |
29 |
26 |
26 |
23 |
22 |
21 |
20 |
19 |
LONGITUD MÁXIMA DE LAS TUBERÍAS DE GOTEO
La longitud máxima de las tuberías de riego por goteo depende del diámetro de la tubería, del caudal de los goteros, de la distancia entre goteros, de si los goteros son o no autocompensantes y de la presión de funcionamiento del sistema. Para las tuberías de goteo no autocompensantes de 17 mm de diámetro, las longitudes máximas de los laterales calculadas para una variación de caudal del 5–15% se muestran en la Tabla 3.
Tabla 3: Longitudes máximas (m) de los laterales de tubería de goteo plana de 17 mm, no autocompensante, para diferentes variaciones de caudal, caudales y distancias entre goteros
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Variación de caudal % |
Distancia entre goteros (cm) y Caudal (L/h) |
|||||||
|
25 cm |
30 cm |
40 cm |
50 cm |
|||||
|
1,6 |
2,6 |
1,6 |
2,6 |
1,6 |
2,6 |
1,6 |
2,6 |
|
|
5,0 |
104 |
72 |
118 |
80 |
153 |
106 |
164 |
119 |
|
7,5 |
116 |
81 |
130 |
89 |
170 |
118 |
185 |
134 |
|
10,0 |
124 |
85 |
140 |
94 |
182 |
124 |
198 |
141 |
|
15,0 |
137 |
91 |
155 |
102 |
200 |
137 |
220 |
156 |
COLOCACIÓN Y RETIRADA DE LAS LÍNEAS LATERALES EN LA PARCELA
En el cultivo de remolacha azucarera, las tuberías de riego por goteo deberían colocarse en la parcela, por lo general, una vez finalizado el segundo trabajo de escarda o binado. El sistema suele retirarse del campo en la 3ª o 4ª semana de septiembre, antes de la cosecha.
PROFUNDIDAD EFECTIVA DE RAÍZ E INTERVALO DE RIEGO

En la remolacha azucarera, la profundidad efectiva de raíz es de unos 90 cm, y la mayor parte de las raíces finas se concentra en la capa superior de 0–60 cm. Por ello, en la programación del riego por goteo se toma una profundidad efectiva de 60 cm. Debe aplicarse un nuevo riego cuando se haya agotado el 40–50% del agua disponible almacenada en el suelo a capacidad de campo. Durante el período vegetativo, cuando el consumo diario de agua del cultivo supera los 5 mm, la duración del riego debe reducirse en un 20% en suelos de textura pesada y en un 30% en suelos de textura ligera por cada 10 mm de lluvia efectiva. Si entre dos riegos se registran 50 mm o más de precipitación en suelos de textura pesada, y 35 mm o más en suelos ligeros, debe posponerse el riego o bien suprimirse.
NECESIDADES DE NUTRIENTES DE LA PLANTA
Para la remolacha azucarera con un rendimiento objetivo de 10–12 toneladas por decárea, las cantidades de nutrientes vegetales requeridas se dan en la Tabla 4; el programa de fertilización de fondo recomendado en la siembra, según los resultados del análisis de suelo, se muestra en la Tabla 5, y el programa adecuado para la aplicación mediante riego por goteo se presenta en la Tabla 6.
Tabla 4: Necesidades de nutrientes de la remolacha azucarera (kg/da)
|
N |
P2O5 |
K2O |
MgO |
S |
|
18–24 |
8–10 |
34–36 |
2–3 |
4–5 |
Tabla 5: Programa de fertilización de fondo para la remolacha azucarera en la siembra, de acuerdo con el análisis del suelo
|
Fósforo en el suelo (P2O5 ) kg/da |
Tipo de fertilizante recomendado |
Dosis de fertilizante (kg/da) |
|
1 o menos |
DAP (18-46-0) |
16–18 |
|
2–3 |
DAP (18-46-0) |
13–11 |
|
Abono compuesto (20-20-0) |
30–25 |
|
|
Abono compuesto (15-15-15) |
40–35 |
|
|
4–5 |
Abono compuesto (20-20-0) |
20–15 |
|
Abono compuesto (20-20-0) |
25–20 |
|
|
6–7 |
Abono compuesto (20-20-0) |
10–5 |
|
Abono compuesto (20-20-0) |
13–7 |
|
|
8 o más |
Sulfato amónico (21% N) |
12–14 |
|
Sulfato amónico (26% N) |
10–11 |
|
|
Sulfato amónico (33% N) |
7–9 |
Tabla 6: Programa de fertilización para la remolacha azucarera aplicado mediante riego por goteo
|
Nutriente y dosis |
Tipo de fertilizante |
Suelos de textura media y pesada |
Suelos de textura ligera |
||
|
Dosis (kg/da) |
Número de aplicaciones |
Dosis (kg/da) |
Número de aplicaciones |
||
|
Nitrógeno (20–24 kg/da) |
Sulfato amónico (21% N) |
10,0 |
8–10 |
6,5 |
12–14 |
|
Sulfato amónico (26% N) |
8,0 |
8–10 |
5,0 |
12–14 |
|
|
Sulfato amónico (33% N) |
6,0 |
8–10 |
4,0 |
12–14 |
|
|
Urea (46% N) |
4,0 |
8–10 |
3,0 |
12–14 |
|
|
Potasio (6–8 kg/da) |
Nitrato potásico |
2,0 |
6 |
1,5 |
8 |
|
Sulfato potásico |
2,0 |
6 |
1,5 |
8 |
|
|
Magnesio (2–3 kg/da ) Azufre (4–5 kg/da) |
Sulfato de magnesio (16% MgO + 32% SO3) |
2,0 |
6 |
1,5 |
8 |

Antes de la siembra, la aplicación de 4–6 toneladas de estiércol de corral, 2–3 toneladas de estiércol de ave o aproximadamente 2 toneladas de compost por decárea aumenta la materia orgánica, proporciona una fuente tanto de macro como de micronutrientes, incrementa el rendimiento y mejora la estructura física del suelo.
En la fertilización química se debe elegir únicamente uno de los fertilizantes indicados en las Tablas 5 y 6; la aplicación de fertilizantes debe finalizar aproximadamente 1 mes antes de la cosecha, y el riego debe interrumpirse 15 días antes de la recolección.