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Las tuberías de riego por aspersión están diseñadas generalmente para soportar hasta 6 atm de presión; sin embargo, no todos los componentes del sistema pueden funcionar correctamente bajo esta presión. Por ejemplo, la cantidad de aspersores utilizados o su caudal pueden verse afectados negativamente con presiones elevadas. Por ello, se recomienda que los sistemas de riego por aspersión operen normalmente en niveles de 2–3 bares.

Con los avances en la industria petroquímica, los materiales de polietileno se han clasificado según su densidad. En esta clasificación, el LDPE se define como polietileno de baja densidad, el MDPE como de densidad media y el HDPE como de alta densidad. A medida que aumenta la densidad, también mejora la resistencia del material; por ello, el HDPE ofrece una estructura mucho más robusta en comparación con otros tipos de polietileno. El valor MRS (Resistencia Mínima Requerida) es de 8 para el MDPE y de 10 para el HDPE. Esta diferencia permite que las tuberías de HDPE soporten altas presiones incluso con paredes más delgadas y proporcionen una mayor capacidad de flujo. En cambio, las tuberías de MDPE, gracias a sus paredes más gruesas, ofrecen una mejor resistencia a impactos externos, grietas y roturas.

El riego por aspersión es un método en el que el agua se transporta a través de tuberías presurizadas y se aplica al campo mediante aspersores, simulando la lluvia natural. Para que el sistema funcione, se requiere una tubería principal, líneas laterales, cabezales de aspersión y, cuando es necesario, una bomba que proporcione la presión adecuada. Si la fuente de agua ofrece suficiente presión, el sistema puede operar sin bomba.

El riego por goteo puede utilizarse en todo tipo de terrenos gracias a su estructura adaptable. Al suministrar agua y fertilizante simultáneamente y de forma directa a la zona radicular, garantiza una distribución uniforme. Esto permite que la planta reciba la cantidad adecuada de agua y nutrientes, lo que se traduce en una mayor productividad. Además, los sistemas de riego por goteo pueden ahorrar hasta un 95% de agua, ofreciendo importantes beneficios económicos y ambientales. Por estas razones, el riego por goteo es uno de los métodos más utilizados en la agricultura moderna.

Esta práctica se conoce como “Nutrigación”, término que se refiere a la aplicación simultánea de riego y fertilización. En los métodos tradicionales de fertilización, parte del fertilizante puede quedar fuera de la zona radicular y perder su efectividad. En cambio, con el sistema de riego por goteo, el fertilizante se concentra en un área más reducida y se suministra directamente a las raíces en dosis bajas pero con mayor frecuencia durante toda la temporada de riego. De este modo, se reduce el uso de fertilizantes y se incrementa el rendimiento del cultivo.

El sistema de riego por goteo, que permite un crecimiento homogéneo de la planta de algodón, posibilita obtener rendimientos de 6–7 toneladas por hectárea. Este método no solo mejora la productividad del cultivo, sino que también ofrece importantes ahorros de agua y energía. Además de un aumento del rendimiento de alrededor del 20 %, el riego por goteo mantiene el equilibrio aire–agua del suelo y, gracias al riego regular, favorece un desarrollo equilibrado entre la raíz y la planta.

El maíz es uno de los cultivos más producidos en Turquía. Si no se proporciona la cantidad adecuada de agua durante la siembra y el crecimiento, la planta puede sufrir estrés, lo que provoca una disminución en el rendimiento. En este punto, la solución más efectiva son los sistemas de riego por goteo. El riego por goteo permite aplicar agua de manera precisa y controlada tanto a la planta como al suelo. Además, este método permite realizar la fertilización simultáneamente con el riego, lo que ofrece una ventaja considerable en la producción de maíz.

La alfalfa es una de las plantas que más agua requiere. El sistema de riego por goteo acelera el desarrollo de la planta al suministrar agua y nutrientes en pequeñas dosis y con frecuencia. Este método, especialmente eficaz en cultivos con alta demanda de agua, permite ahorrar agua, energía y nutrientes, además de contribuir a mayores rendimientos incluso en distintos tipos de suelo.

La calidad de la remolacha azucarera se determina principalmente por su valor polar (contenido de azúcar). Hasta el momento de la cosecha, el cultivo requiere aproximadamente entre 800 y 850 mm de agua, y casi toda esta necesidad suele cubrirse mediante riego por aspersión. No obstante, con el riego por goteo es posible ahorrar alrededor del 50% de agua, obtener un aumento del rendimiento cercano al 10% y mejorar el valor polar entre 1 y 3 puntos.

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